Los sacerdotes daban miedo
¡sólo de verlos! Se pintaban la piel y con frecuencia estaban cubiertos de heridas que
se provocaban así mismos.Probablemente usaban mantos
oscuros, decorados con cráneos y también traían penachos de plumas.
Su cabello era largo, un sacerdote jamás debía cortarse o
cepillarse el pelo, Y estaba duro por la sangre de tantos sacrificios